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La "guerra ambiental"

En esta página de un g rupo Comunista, hay mas informacion sobre las papeleras, saludos
Nelson

---------- Forwarde d message ----------
From: < b class="gmail_sendername">Centro Carlos Marx < ferm@adinet.com.uy& gt;
Date: 12-feb-2006 19:16
Subject: [laluchacontin ua] Nro.61. La "guerra ambiental"-Estamos por e l "derrotismo revolucionario" 12/02/06
To: < a href="mailto:laluchacontinua@egrupos.net"> laluchaconti nua@egrupos.net

 
 

< /b>

Y no hay remedio - Goya


Editorial:< /b>

E stamos por el "derrotismo revoluciorario"

Uruguay:

>> La proclama cañera

>> Vín culos en Rebelión

Rosa Luxemburgo: < /u>

A 87 años de su muerte

Bolivia:

Una opinión

Vimos en la Web

Buzón de los lectores

la lucha continúa< /strong>

Nro.61. La "guerra ambiental"-Estamo s por el "derrotismo revolucionario" 12/02/06 < /u>


Esto no significa que debamos confron tar al mundo con nuevos principios doctrinarios y proclam ar: ¡He aquí la verdad, de rodillas ante ella! Significa que debemos desarrollar nuevos principios a partir de los principios existentes del mundo. No debemos decirle: Aba ndona tus luchas, son mera locura, nosotros te daremos lo s verdaderos objetivos. En vez de ello, debemos simplemen te mostrar al mundo por qué él está en lucha, y la concie ncia de eso es lo que deberá adquirir, quiéralo o no.

Marx, Carta a Rouge 1843


l < font face="Arial Black" color="#ff0000">a lucha continúa es uno de los emprendimientos inscriptos en nuestro pro yecto del Centro Carlos Ma rx, una propuesta plural y abierta de interca mbio de ideas e iniciativas entre militantes sociales y p olíticos. Todo lo aquí publicado está a disposición para su difusión y reproducción total o parcial, porque la poesía no es de quien la escribe sino de quien l a necesita (Il Postino) . Agra decemos que nos ayuden a difundir este esfuerzo informand o a todo aquel que quiera suscribirse, o simplemente reen viándolo a sus amigos

< span style="BACKGROUND-COLOR: #e0e0e0">

DATOS IMPORTANTES

N uestro correo electrónico: centroca rlosmarx@terra.com

Nuestr o sitio en Internet: htt p://centrocarlosmarx.americas.tripod.com

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Números anter iores: www.egrupos.net/lista/laluchaco ntinua  y www.elistas .net/lista/cmarxen2

Editorial 

 

 

A nte la "guerra ambiental", el

"DERROTISMO REVOLUCIONARIO"

 

< em>en este paisito de realidades siempre chiq uitas, hay tendencia a agrandar las palabras. Guerra, inv asión, agresión, unidad nacional, soberanía, tremendas pa labras con las que se pretende describir la situación gen erada por un conflicto en torno a la construcción de dos plantas de pasta de celulosa sobre el Río Uruguay. U n conflicto entre dos intereses: el capital transnac ional que busca el mayor rendimiento en la explotación de los recursos naturales de estas tierras, y un sector de la población que no quieren perder el poder de decisión sobre el uso de esos recursos y sus consecuencia s.
 
Por acá vemos un gran frente polític o superestructural reuniendo a todos los partidos burgues es y direcciones sindicales detrás del gobierno, en defen sa de esa "soberanía". Recordando aquello de qu e "el imperialismo es un tigre de papel", podrí amos decir aquí también que esta es una guerra de papel, y se quiere defender una soberanía de papel.
 
¿De qué soberanía se está hablando? ¿Acaso la sober anía sobre la producción, sobre los recursos naturales, e l agua, la tierra? ¿Sobre las reservas monetarias, sobre la posibilidad de diseñar autónomamente las políticas eco nómicas? No tiene mucha pinta de eso, tratándose de un go bierno, con sus aliados políticos ex-gobernantes de ranci a derecha, que cumplen unos y han cumplido los otros punt ualmente con todas las directivas del Banco Mundial y el Fondo Monetario. Es el Banco Mundial quien avala que esta s plantas no serán contaminantes. Y es el Banco Mundial q uien tiene la trayectoria de servir durante años a la tra nsferencia de industrias sucias desde los países capitali stas centrales a nuestros países. Vayamos por partes.
 
El papel del papel
 
En un a novela del autor de ciencia ficción Stanislav Lem, los historiadores de dentro de tres mil años miraban hacia at rás y calificaban a nuestro tiempo como "la edad del papel". "El papel regulaba y coordinaba de man era para nosotros incomprensible, el destino de los indiv iduos (gracias al llamado "papel de identidad") ... En aquella época no se podía nacer, desarrollarse, in struirse, trabajar, viajar ni conseguir medios de vida si n la mediación de un papel... La economía de los grupos é tnicos llamados naciones... estaba absolutamente supedita da a la circulación del papel". El papel era "l a materia a la que fue confiada la tarea de conservar el conjunto de los conocimientos humanos..."
 
Así se lo definía: "Era un deriv ado de la celulosa, una sustancia endeble, casi blanca, q ue se laminaba y cortaba en hojas rectangulares, sobre la s que se imprimían, con tinta oscura, toda clase de infor maciones: luego se las plegaba y cosía de manera determin ada".
 
Sin embargo, lo ciento es que en el consumo exponencialmente creciente de papel en nuestra época (diez veces superior en los paíse s capitalistas centrales que en los nuestros) no son prec isamente los libros el destino principal y el que va crec iendo más rápidamente, sino los folletos de propagan da comercial indeseada con los que nos llenan los buzones de correspondencia. El papel satura al mundo, contamina el medio ambiente no solamente al producirlo sino también al consumirlo. Pero son cada vez más los usos innobles d el papel los que predominan.
 
La demanda creciente de papel y el agotamiento de las t ierras forestadas en los países centrales dicta la suerte de las nuestras. Por supuesto, para facilitar la rentabi lidad de las inversiones de capital, se exonera de impues tos a la forestación. Ese paso se dio en nuestro país en años de la presidencia de Lacalle, quien de paso se benef ició personalmente con estos negociados millonarios.
 
El papelón del gobierno
 
& quot;Peor sería -dicen los dirigentes del PIT-CNT- que se exportasen troncos". La dirección del PIT-CNT que d esobedece hoy expresamente las resoluciones del último co ngreso, que se opuso la instalación de las plantas, justi fica este viraje en la creación de puestos de trabajo que generarían estas plantas, directa e indirectamente. Este argumento apela al mayor valor agregado que tiene la exp ortación de pasta de celulosa sobre la exportación de mad era. Pero no estamos hablando de papel, estas no son &quo t;papeleras".
 
En Colon ia existe una planta de la empresa capitalista FANAPEL -m ucho más pequeña que estas plantas de celulosa que van a producir en conjunto mil quinientos millones de toneladas al año (mil Botnia, quinientas Ence). Esta empresa produ ce 180 mil toneladas al año de pasta de celulosa en base a 7000 há de eucaliptos propias. Lo hace con una tecnolog ía altamente contaminante: cloro elemental. Sin embargo y a tiene planteada su conversión a tecnología totalmente l ibre de cloro. (Mientras Botnia y Ence encararían una tec nología intermedia, dióxido de cloro). A su vez con esa p asta (o parte de ella) produce 195 toneladas anuales de p apel. Es decir, termina la cadena productiva generando má s de mil puestos de trabajo.
 
¿Por qué no puede nuestro país, si se trata de inversió n y de trabajo genuino, generar una cantidad mayor d e empleo con plantas celulosa más chicas pero con un a industria que cubra toda la cadena productiva del papel ? La respuesta es sencilla: porque los eslabones producti vos que incorporan alto valor agregado y por ende más int ensivas en puestos de trabajo están reservados a los países centrales (principalmente EEUU) que recibirán nue stra producción de pasta de celulosa. Porque nuestro luga r en la cadena pruductiva está reservado a la absorción d e los mayores riesgos ambientales y a la aportación de un recurso natural escaso en el mundo y que es especialment e valioso: el agua. La producción de pasta de celulosa re quiere grandes cantidades de agua, y por lo tanto tiene u n impacto ambiental muy grande. Nos está reservado tambié n el lugar de la forestación, que abarca hoy el 7% de nue stro territorio pero se tiene proyectado llegar al 20%, y con eucaliptos, una especie que consume entre 20 y 40 li tros diarios de agua por árbol (un ser humano adulto cons ume dos litros). El eucaliptos no produce la fibra de cel ulosa de mejor uso industrial (las coníferas por ejemplo son muy superiores) pero tiene un desarrollo más rápido y permite por lo tanto un ciclo de capital más corto. La e xtracción del agua por el eucaliptos es una forma encubie rta de privatización del agua. La forestación a su vez, a demás de ser extensiva -generación de pocos puestos de tr abajo por há- genera los peores en cuanto a con diciones laborales y remuneración, al punto que es uno de los pocos rubros laborales que ha llegado a ser cubierto en nuestro país por la importación de trabajo semi-escla vo de contrabando.
 
Cuando l os dirigentes del PIT-CNT argumentan la necesidad de acep tar el hecho consumado de la instalación de las plantas, y defender a los trabajadores ya empleados o a emplearse en ellas, están mezclando dos cosas. Nosotros somos parti darios de la sindicalización de la policía y de que los p olicías tengan sueldos dignos, además de otras condicione s de trabajo digno. Pero no por ello arriamos la bandera de desmantelamiento del aparato represivo, lo que sin dud a significa eliminar los puestos de trabajo ocupados en f unciones de vigilancia política, represión de actos de ma sas, torturas a los detenidos, etc. etc. Si defendemos lo s derechos de los trabajadores que son funcionarios polic iales, también defendemos el derecho de las prostitutas a no ser exprimidas por los policías corruptos, y a n o ser reprimidas y tratadas como ganado; al mismo tiempo estamos en contra de la prostitución como vicio social. D e la misma manera nos opondríamos a la instalación en nue stro país de fábricas de bombas o de armas químicas o de plantas nucleares, y no dejaríamos de defender los derech os de los trabajadores que ellas empleasen.
< /b> 
Defender a los trabajadores reales en lo s puestos de trabajo reales es una cuestión elemental par a cualquier movimiento sindical. El problema aparece cuan do no se tiene ninguna política estratégica de generación de empleo. Necesariamente entonces el trabajo es rehén del capital. El trabajador tomará el trabajo que se le ofrezca, y el sindicato aceptará eso como hecho co nsumado. ¿Por qué? Porque desde entrada se ha renunciado a la soberanía del trabajo, a que sea nuestro pueblo trab ajador quien dicte las condiciones de uso de nuestros pro pios recursos naturales. Se invita al trabajador a que se prosterne ante el capital como única forma de acceder al trabajo. Y el sindicato, de defensor del trabajador, pas a a ser defensor del trabajo sometido al capitalismo, y e n definitiva defensor del propio capitalismo. Esas son la s condiciones "naturales" de subordinación al c apital. Existen inevitablemente cuando el trabajador no t iene su propia expresión política clasista, su propio pro grama.
 
Y el problema aparec e entonces cuando no hay realmente un gobierno en el país, sino un "gobernado". Un organismo ejecut or de las políticas que se diseñan en otro lado, un tomad or de estrategias económicas que vienen ya hechas de sde las transnacionales y los organismos de administració n del sistema imperialista. Si el gobierno "progresi sta" acepta servilmente el rol que se le asigna al país, nada tiene de raro que invite al trab ajador a que acepte servilmente el trabajo que "es l o que hay". ¿Dónde está la soberanía?  < /span>
 
"Toda industria contamina" ;, es el lema en que se escuda la política gubernamental. De esa forma se quiere contraponer los aspectos "ma los, pero inevitables" a los aspectos "buenos&q uot; de esta industria, la generación de puestos de traba jo, exportaciones, etc. La Dirección Nacional de Medio Am biente (DINAMA) no niega que los gases que liberará la pr oducción de las plantas contengas dioxinas cancerigenas, tan solo asegura que serán diseminados en una gran área d e modo que no resistirían un peligro. No niega que no tie ne recursos para controlar efectivamente a las empresas, tan solo aduce que se le van a otorgar esos recursos en e l futuro. No niega que las empresas no han suministrado l a información del caso sobre los procedimientos a usarse para descontaminación del agua ante de verterla al río, d ice que esa información fue solicitada. No niega que las plantas son contaminantes, dice que el río "ya está contaminado" y que estas nuevas industrias no contam inarían "más" que las ya existentes. Con esta l ínea argumental desconoce expresamente el texto de la rec iente reforma constitucional que obliga al gobierno a ten er políticas activas para retrotraer la contaminación exi stente.
 
< b>Toda industria contam ina... siempre y cuando se subordine a la lógica del capi tal. Pero además, de entre todas, se "elige" a una de las más contaminantes que existen. No se la e lige en realidad, se acepta y se celebra que el país  ;haya sido elegido por ella.
 
Aún así el gobierno se ha encontrado con un problema in esperado: la oposición del gobierno argentino. Midiendo a l adversario con su propio oportunismo supuso que es ta oposición se debía exclusivamente a la coyuntura elect oral de hace unos meses. Si embargo, el conflicto se ha r ecrudecido y se ha mezclado con otros temas (tratado con EEUU, deuda externa, etc). Este "estado tapón" se ha puesto, como tantas veces, en el papel de cuña al s ervicio del imperio de turno, tratando de desarmar la res istencia (muy timorata, por cierto) de demás las burguesí as locales. La mucho más débil burguesía uruguaya buscó a sí hacerse un lugarcito en el sistema imperial. El tradic ional cipayo uruguayo, heredero de "la muy fiel y re conquistadora" que servía a los reyes de España . Hoy se trata de meter una cuña en el MERCOSUR (que nunc a fue antiimperialista, por cierto) para servir mejor a l a política imperialista de la completa penetración y subo rdinación de su patio trasero. El gobierno frenteamplista reniega aún de su pasado oportunista que trataba de leva ntar la desvalorizada ideología del nacionalismo burgués. ¿Qué demostración más clara puede haber de la caducidad histórica de ese programa nacionalista? Cuando se llega a l gobierno, y nuestra burguesía no compra ese producto id eológico, se cambia de orientación y se pasa con todo y p etates al campo del cipayismo más consecuente.
 
Ante el patriotismo de papel
 
El error de perspectiva del gobierno frenteamplista tiene u n origen: el desprecio de las masas. Suponen que solo exi sten los gobiernos. Y se han encontrado con que la movili zación de la población de Gualeguaychú, y extendiéndose e n parte a Buenos Aires, opera ya con total independencia del gobierno provincial o nacional.
 
< div align="justify">Esta movi lización de masas terminó modificando los términos. El go bierno argentino está muy presionado como para retroceder abiertamente, por más que trata de hacerlo. Ha debido ha cer una denuncia ante la Corte de La Haya. Inevitablement e, tendrá consecuencias. Por lo pronto encarece aún más p ara el gobierno uruguayo la defensa del negocio de las tr ansnacionales. A su vez se ha visto en la obligación de p lantear una contraproganda de masas permanente, prometer extremos totalmente irrealizables como cero contaminación , seguridades que no puede aportar, puestos de trabajo qu e generan expectativas que nunca podrán ser plenamente sa tisfechas. El pez por la boca muere. < /div>
 
A su vez esta situación ha habilitado la denuncia de muchas activ idades contaminantes de la industria argentina, papeleras contaminantes, vertido de deshechos industriales y cloac ales al Río de la Plata en una situación tan objetable co mo la contaminación uruguaya del Río Uruguay, la planta n uclear de Atucha, etc. Desde el punto de vista burgués, d e lo que se trata es de cangear vista gorda por vista gor da, si vos contaminás yo también contamino. Desde nuestro punto de vista se trata de profundizar la denuncia de < u>ambos gobiernos, y luchar por un verdadero control ciudadano de las condiciones productivas del uso de& nbsp;sus recursos naturales. Y poner en cuestión la política industrial y productiva de estos gobiernos capit alistas periféricos, muy conformes con el papel colo nial que les asigna el imperialismo. < /b>
 
Ant e esta embestida de patriotismo de papel, nos ponemos enf rente. Henrik Ibsen, en su obra "Un enemigo del pueb lo" (1882), cuenta la historia de un médico que desc ubre la contaminación de las fuentes de agua de la ciudad . Pero esa denuncia pone en peligro los intereses económi cos dominantes. La clase política, la prensa, y hasta gra n parte de los pobladores se ponen en su contra. Quien se atreve a decir la verdad se convierte en enemigo. Hoy en Uruguay nos vemos en una situación parecida. Quienes den unciamos esta depredación del capital transnacional con l a colaboración servil de este gobierno nos enfrentamos al aislamiento político. Se trata de una etapa difícil. Sin embargo, los pequeños núcleos de denuncia que han estado en el tema desde el principio y desde antes, no han actu ado en vano. No ha sido posible evitar que el tema cobras e notoriedad, y la discusión irá en aumento.
  ;
Nuestros países han tenido larga experiencia en inversion es exranjeras masivas y transitorias hasta que el recurso se agota, y dejan luego la tierra devastada, como el Nor deste de Brasil, o Haití, además devastado y empobrecido hoy invadido y ocupado. Cuando los efectos nocivos de&nbs p;la contaminación sean evidentes, y cuando los supuestos efectos benéficos de la generación de empleo muestren lo que son (trabajo semi-exclavo en la forestación, muy poc os puestos de trabajo permanentes en las plantas y s eguramente bajo represión, los mejores puestos de tr abajo para extranjeros) los hechos serán innegables. Esperemos que no sea tarde.

& nbsp;

 

Uruguay

Por la tier ra y contra la pobreza

Proclama enviada por l a Asamblea de Ocupantes

(leída el 27 de ener o en Plaza Libertad por una compañera de UTAA)

    En Bella Unió n, el día 15 de enero de 2006, 56 personas ocupamos tierr as y empezamos a trabajarlas para afincar a 6 familias ob reras y humildes de nuestras organizaciones, y para que p uedan ganarse el sustento con sus propias manos.

  &nbs p; Pero sabemos que esto es solo un parche, que hay cient os de familias que están en las mismas condiciones.

  & nbsp; Después de incansables luchas por defender la agroi ndustria de Bella Unión, al Instituto Nacional de Coloniz ación, y los derechos de los trabajadores rurales, despué s de una historia de luchas, decidimos tomar 36 hectáreas del Instituto Nacional de Colonización, ubicadas en Colo nia España, a 9 kilómetros de Bella Unión. Porque otra ve z se ha privilegiado a los mismos que han fundido la zona , nuevamente se les han dado créditos y más áreas de plan tación, mientras que a los trabajadores y a los pequeños productores no nos han considerado para nada en el repart o. En la situación en que estamos no podemos seguir esper ando que crezca y crezca la torta, sin que lleguemos nunc a al reparto; porque solo nos dejan las migajas, de las s obras de los poderosos.

    Queremos "tierra pa' trabajar". Y gracias al apoyo de organizaciones, gremios y otros sindicatos, pudimos romper terrones y ab rir los surcos que mañana sembraremos para alimentar a nu estros hijos con los frutos de la tierra.

    Ocup amos la tierra; nos denunciaron políticos locales, que au nque ven las mismas situaciones que nosotros son traidore s de los peludos. Buscamos abogado, y las más de 50 perso nas reunidas en asamblea definimos resistir pacíficamente el desalojo, y lo evitamos. Fuimos atacados por la prens a reaccionaria, que no le entraba en la cabeza que los tr abajadores pueden organizarse, luchar y vivir de su propi o esfuerzo, en un pedazo de tierra, sin ser explotados. F uimos desprestigiados por esta prensa, que decía que eram os manejados por partidos políticos, o por dirigentes his tóricos, dudando de nuestra propia capacidad.

    Planteamos a las autoridades, nuestra firmeza y decisión de permanecer en las fracciones ocupadas. Las idas y veni das a Montevideo, nos sometieron a un desgaste permanente , pese a lo cual igualmente participamos en ciertas insta ncias de diálogo con las autoridades competentes, mostran do nuestra disposición a buscar compromisos sustanciosos, reales, no palabras huecas, ni discursos con falsas prom esas.

& nbsp;   El compromiso del pueblo oriental con l a lucha por la tierra, nos permitió generar un hecho polí tico, que superó las banderas de los partidos, y se insta ló en la sociedad en su conjunto. Este hecho político cue stiona al actual gobierno:

    ¿por qué al peludo que lucha hace 40 años por la tierra se lo excluye del r eparto?, ¿por qué nuevamente se lo deja sin garantías fre nte a una patronal históricamente favorecida?.

    ; ¿Por qué los antiguos compañeros de Sendic hoy le niega n un pedazo de tierra a los pobres de campo, olvidándose de sus orígenes?.

    ¿Por qué la Asociación Rura l pide un 'desalojo ejemplar'?.

    ¡OH, casualida d: la Asociación Rural, que vive de las costillas del pel udo, que vive sometiendo al peón de estancia, al jornaler o que le cuida toda su riqueza, que levanta sus galpones, y le esquila sus ovejas, sin limitación de la jornada, t rabajando de sol a sol, a ese compañero "peón pa' to do" no se le permite soñar con tener su propio pedaz o de tierra. No podíamos esperar otra cosa de la oligarqu ía rural del país.

    Gracias al apoyo de ustedes compañeros, seguimos luchando, y en medio de tantas tini eblas, encendimos una luz. Con ustedes, muchos de los cua les han apoyado la lucha por la tierra desde hace años at rás, que han dado mucho por un país más justo y solidario , con ustedes aprendemos, porque también son nuestro ejem plo. Está en ustedes el echarnos la mano para que esto no se apague, y se propague cada vez más. Y su apoyo nos de muestra de que estamos en el camino cierto.

    So mos capaces, estamos decididos a defender nuestro derecho a la tierra y el trabajo, a la vida digna. Esto se lo ex presamos cara a cara a quienes están en las cúpulas del g obierno y la Central sindical, no se lo mandamos a decir por la prensa, sino que se lo dijimos de frente.

< span style="BACKGROUND-COLOR: #ffffcc">  &nb sp; En Bella Unión, defendimos la intervención estatal en CALNU, y la participación de los trabajadores en las dec isiones más importantes del nuevo emprendimiento. El obre ro es capaz de organizar y planificar su propio trabajo, es el motor generador de toda la riqueza del país, sino m iremos el ejemplo de las empresas recuperadas por sus tra bajadores.

    Los trabajadores rurales, asalaria dos y zafreros, desocupados y pequeños productores necesi tamos más tierra, para combatir el hambre y la pobreza. P ara nosotros es una violencia terrible ver niños pasando hambre, padres y madres de familias desesperadas, que se desmoronan por la falta de trabajo y oportunidades. Por e so queremos saber si para la justicia es un delito tomar una tierra para producir. Porque para nosotros es más del ito tener una tierra ociosa, sin que nadie la trabaje, di sponible para los especuladores o al gran capital, cuando hay hambre y necesidad.

    No queremos dar lást ima, queremos dar nuestro aporte al cambio histórico de n uestra sociedad, por eso conquistamos estas primeras 36 h ectáreas al sistema. Porque queremos que el crecimiento d e la producción sea también el crecimiento de los trabaja dores; queremos participar del incremento y del reparto d e la torta, porque sabemos que se puede repartir con volu ntad política y organización de base.

    Pero el gobierno quiere un "pacto", quiere tranquiliza rnos, quiere un "compromiso" de quietud, porque teme las movilizaciones y la unión del norte y el sur, e n la lucha por la tierra. Lucha que en algún momento form ó parte de su propio Programa histórico, y que llevó al s acrificio de muchos compañeros. Y hoy quieren borrar con el codo, lo que se escribió con la mano.

    Y que el gobierno escuche bien: no estamos para llevar la cont ra sino para hacer realidad una Ley que da prioridad a lo s pobres del campo. Si necesitamos movilizarnos para defe nder nuestro derecho a la tierra, lo seguiremos haciendo, como un derecho de ciudadanía consciente. No se olviden que ustedes pidieron gobernar con el pueblo, y el pueblo aquí está presente.

    Por estas razones, convoc amos a la participación de nuestros compañeros a las asam bleas, a discutir un proyecto de tierras. Llamamos a las organizaciones de todo el país a sumarse a la lucha por l a tierra, a partir de un reclamo que irá creciendo progre sivamente.

    Cómo decía el Bebe "los hechos nos unen las palabras nos separan", por eso llamamo s a la unidad de los de a bajo para luchar por "tier ra pa' trabajar"; hoy para esta zona de Bella Unión, donde se quiere sentar un precedente del "Uruguay P roductivo", y donde el trabajador rural no es ni con siderado en sus proyectos.

    Les mostraremos que podemos sacar grandes frutos de la tierra para nuestra s ociedad, para ser repartidos entre nuestra gente.

  &n bsp; Pero, ¡no queremos portavoces, ni padrinos! ¡¡Basta de que otros hablen por nosotros!! Aquí estamos nosotros mismos, ocupando nuestro lugar en la lucha, y recibiendo el apoyo de ustedes para resistir y triunfar. Un abrazo f raterno para todos los compañeros, a la Comisión de Apoyo , y a todos los que han venido acompañarnos. < /font>

    Por la tierra y contra la pobreza

    ¡¡¡ Viva la lucha por un país más justo y solidario, y la luc ha por la tierra ¡¡¡

 &nb sp;  ¡¡¡Arriba los que luchan !! !

 

    SOCA – UTAA - APAARBU

 

    Monte video, 27 de enero de 2006

    Colabore aportando: Alimentos no perecederos o Bonos Solidarios ($20 y $50)

 

  ;   Para comunicarse y enviar adhesiones: caxtie rra@adinet.com.uy

    Por información: http://caxtier ra.blogia.com

    Para contribuir económicamente: depositar en el BROU, Caja de Ahorro 3/3301-5

Ur uguay en Rebelión

La conoci da página Internet de pensamiento alternativo Rebelión ha incorporado desde hace algunos meses un apartado especial sobre Uruguay. Publicamos aquí la reseña de lo ú ltimamente incorporado.

Reinician búsqueda de re stos de desaparecidos en Uruguay (02-02-2006)
La bús queda de restos de desaparecidos durante la dictadura (19 73-1985) en Uruguay se reinició este miércoles, en moment os en que el teniente general Carlos Díaz, que asumió com o nuevo comandante del Ejército, dijo que se seguirá en & quot;la misma línea" que "ha dado resultado&quo t; en materia de derechos humanos.

La celulosa llegó al río
Raúl Pierri (01-02-2006)
Argentina y Uruguay finaliz aron sin acuerdo las negociaciones técnicas sobre el impa cto ambiental de dos plantas de celulosa a instalarse en la ribera oriental de un río limítrofe, con lo que queda abierta la puerta para que Buenos Aires lleve finalmente la controversia a La Haya.
 
A los frenteamplistas y a todo el pueb lo uruguayo (21-01-06)

Ante los hechos oc urridos en Bella Unión y reproducidos por la prensa ofici alista

 

La tierra es del que la trabaja (20-01-2006)

Ante la ocupación de tierr as por los "Peludos",

Las plantas de celulosa Un conflicto sin pronóstico donde prima la irracionalidad (19-01-2006)

Carlos Santiago  

 Ro sa Luxemburgo

A 87 años del asesinato de la gran revolucionaria polaca

Bárbara Funes

   

"El socialismo dejó de ser un esquema, una bonita ilusión o un experimento real izado en cada país por grupos de obreros aislados, cada u no librado a su propia suerte. Programa político de acció n común para todo el proletariado internacional, el socia lismo se vuelve una necesidad histórica resultado del acc ionar de las propias leyes del desarrollo capitalista.&qu ot; [1] - Rosa Luxemburgo

 

   Corría el año 1871< /strong>. Días antes de que los obreros franceses proclam aran la Comuna de París [2], el 5 de marzo, nació Rosa Luxemburgo en el seno de una familia judía en Polonia, una mujer cuya vida estuvo signada por la revolución. En esa época Alemania y Rusia se disputaban el territorio polaco. En 1874, su familia se trasladó a Varsovia. Para rusificar el país, el zarismo prohibió hablar polac o. El uso clandestino de esa lengua se convirtió en la fo rma de protesta de los estudiantes; las escuelas eran núc leos de agitación contra el absolutismo. Ya al terminar s us estudios, a Rosa se le negó la medal la de oro, a causa de su actividad clandestina. A los die ciséis años, Rosa militaba en el Partido Revolucionario Socialista Proletariat, influido por el m arxismo. Bajo el terror zarista, en 1889, se creó la Federación de Trabajadores Polacos, en la q ue también participó. Una huelga convocada en la ciudad d e Lodz concluyó con la masacre de cuarenta y seis obreros , asesinados por la guardia zarista. La persecución polít ica obligó a Rosa a exiliarse en Zurich , donde ingresó en la universidad. Rosa y León Jogiches [3] con Proletariat, la Federación de Trabajadores Polacos y dos grupos escindido s del Partido Socialista Polaco (PPS) fundaron el nuevo p artido socialista polaco, que en 1893 c omenzó a editar en París el periódico Sprawa Robotnizca ( La Causa Obrera). Rosa tenía tan sólo ve intidós años. Cuando el partido pidió su adhesión a la II º Internacional [4] , ella redactó el in forme, revelando su gran capacidad dirigente. De esa époc a es su planteo de que la autodeterminación de los pueblo s era una herencia de la revolución burguesa, no una tare a socialista, diferenciándose de Lenin, que sostenía el derecho a la autodeterminación de las na ciones oprimidas.[5]

  &n bsp; En 1896, en Silesia, Rosa fue la voz del SPD para la agitación política ent re los mineros polacos y, entonces, demostró la capacidad de transmitir y llegar a las masas obreras con un mensaj e revolucionario. Los trabajadores le llevaban flores y l e rogaban que los ayudara en sus luchas. En 1903 fue juzgada y condenada por insultar al Kaiser.

1898: Reforma o Revolución

    En 1898, Rosa escribe "Reforma o Revol ución", un folleto polémico contra las posi ciones reformistas de Eduard Bernstein [6], uno de los dirigentes del SPD. Esta fue su entrada e n escena en el partido. Bernstein plante aba que se podían obtener mejoras para el nivel de vida d e las masas trabajadoras, sin necesidad de hacer la revol ución. Para Rosa, integrante del ala iz quierda de la IIº Internacional, la lucha por las reforma s era un medio para conseguir un fin: la conquista del po der político por parte de la clase obrera. Para B ernstein , por el contrario, "El ob jetivo final sea cual fuere, es nada; el movimiento es to do" [7]. Para él, en ese momento en Europa occidental, no se podía hablar de reacción: la situación de los obreros estaba mejorando. Las consecuencias de su caracterización son contundentes. Bernstein constituyó el brazo teórico de las tendencias oportu nistas dentro del SPD, que años después llevaría a la tra ición histórica de votar los créditos de guerra, avalando la masacre imperialista. [8]

&n bsp;   Las ideas de Rosa se di fundieron a partir de este trabajo, abriendo una discusió n teórica profunda en el seno del SPD y de la IIº Interna cional, incluso llegaron a aprobarse resoluciones de repu dio a Bernstein que fueron votadas por él mismo; pero tan formalmente que Bernstein y sus aliados permanecieron dentro del SPD. La unida d de las distintas alas dentro del partido obrero mejor o rganizado, mantenida hasta la revolución de 1918 , tuvo un costo político enorme: el proletariado alemán se vio privado de una dirección revolucionaria de cidida, a la que no le temblara el pulso a la hora en que la clase obrera estuviera en condiciones de tomar el pod er. [9]

Entre las gue rras y las revoluciones

     La revolución rusa de 1905 tuvo t ambién sus brotes en la Polonia oprimida por la Rusia imp erial. [10] Comenzó con la huelga gener al en repudio a la masacre del Domingo Sangriento. A part ir de entonces se sucedieron las huelgas obreras en Varso via, Lodz y Sosnovitz por la reducción de la jornada labo ral y por aumento de salario en la industria metalúrgica, la construcción, telefónicos, hilanderías, imprentas, ob reros del calzado, entre muchos otros. Entre una y otra h uelga, entre la cárcel y el lock-out patronal o estatal, los trabajadores organizaron los primeros sindicatos en l a clandestinidad.

< font face="Tahoma" color="#000000" size="2">    En la IIº I nternacional solo Rosa se interesaba por las cuestiones rusas y por la escisión en el partido rus o que estaba afiliado a la Internacional, el POSDR [11] y, una vez estallada la revolución, escr ibe numerosos artículos y pronuncia conferencias ante los obreros alemanes, mientras la burocracia del SPD miraba con mejores ojos a los kadetes [12] y l os eseristas [13]. Esto le costó una con dena por incitación a la violencia y una temporada en pri sión. Al salir, en diciembre de 1905, se traslada clandestinamente a Varsovia, todavía en guerra, a pesar de los consejos de sus camaradas de no hacerlo p orque opinaban que era peligroso para una mujer. Al llega r desplegó una febril actividad, a pesar de su frágil est ado de salud: desde la redacción de folletos, artículos y proclamas hasta empuñar el revólver para obligar a los i mpresores a editar los materiales de su partido; desde la participación en huelgas y manifestaciones hasta pronunc iar discursos a las puertas de las fábricas, diciendo que era necesario un levantamiento general. < /p>

     Mientras tanto, el zarismo ruso, derrotado p or Japón en la guerra, y ante la acción revolucionaria de las masas, se vio obligado a reconocer algunos derechos políticos básicos y tuvo que convocar a elecciones. En la división que se provocó dentro del partido ruso entre me ncheviques y bolcheviques, Rosa Luxemburgo se mantuvo equidistante. Su concepción de la "organización como proceso" se enfrent aba a la tesis leninista de la necesidad de un partido di rigente, organizado conforme a los principios del central ismo democrático. [14] No eran esos los fundamentos de la socialdemocracia alemana, solo preocup ada por los recuentos electorales. Contra el conservaduri smo político de esa organización, Rosa p uso el acento en el papel de las masas obreras en acción, en los pasos que eran capaces de dar sin dirección consc iente. Estaba profundamente impresionada por la capacidad revolucionaria de la clase obrera en la acción. Creía qu e las masas tenían que desbordar y barrer a los dirigente s conservadores y crear organizaciones revolucionarias nu evas. Su postura partía de una errónea interpretación del concepto de autoemancipación del proletariado formulado por Marx: "La emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos ". Este gran revolucionario demostró, media nte un análisis económico y social científico, que en el sistema capitalista la única clase social capaz de revolu cionar la sociedad es la clase obrera. Pero también llegó a formular que para cumplir ese rol histórico, la clase obrera debe tener su propio partido político independient e de la burguesía y de la pequeñoburguesía. Por lo tanto, la autoemancipación del proletariado es válida a nivel h istórico, pero no como estrategia política.

&nb sp;   En su obra "Marxismo contra dictadura" Rosa escribe "no pu eden existir departamentos estancos entre el núcleo prole tario consciente, sólidamente encuadrado en el partido, y las capas envolventes del proletariado, ya adiestradas e n la lucha de clases, y entre las que aumenta cada día má s, la conciencia de clase" . Para ella, las masas se volvían revolucionarias en el transcurso de la lucha y en ese momento se creaban las condiciones para qu e superaran a sus direcciones conservadoras (léase, para ella, la socialdemocracia). En 1906, en su folleto "Huelga de masas, partido y sind icatos" sostiene que "En la mo vilización revolucionaria de las masas, la lucha política y la económica se funden en una, y la frontera artificia l entre sindicalismo y socialdemocracia como dos formas d e organización del movimiento obrero independientes entre sí es barrida por la marea." [15] .

    Rosa concebía la co nciencia de clase del proletariado como una consecuencia mecánica de su situación en el modo de producción capital ista. No comprendió que entre la conciencia histórica del proletariado (encarnada en el partido) y su conciencia i nmediata existe una relación contradictoria. No contempla las rupturas que se producen en la conciencia de la clas e obrera en su camino desde las luchas económicas hasta l as luchas políticas, producto de derrotas físicas, de des víos, de cooptación de las direcciones y de sectores ente ros del proletariado. Subestima el poder de la burguesía que detenta el aparato ideológico del Estado encarnado en las escuelas, las universidades, los medios de comunicac ión, la Iglesia. Y sobreestima la capacidad de la clase o brera de poder liberarse de la influencia de ese aparato ideológico por sí misma, a pesar de las condiciones de op resión y explotación en las que vive. Lenin, por el contrario, concebía al partido revolucionari o como la conexión indispensable entre el movimiento de m asas y la teoría de la revolución. La construcción del pa rtido debía ser una decisión política consciente. Luchó p or forjar un partido que reconociera que al capitalismo h ay que derrotarlo en la lucha y comprendiera que la clase obrera debía ser dirigida por una organización capaz de mantenerse en pie bajo la presión del combate, que durant e años se prepara para el papel que deberá desempeñar en las luchas decisivas, que comprende la necesidad vital de una organización y dirección conscientes.

&nbs p;   Pero volviendo a Rosa, en 1907, también participó en la Conferenc ia Internacional de Mujeres Socialistas, informando de la labor de la Oficina Socialista Internacional, de la que era la única mujer miembro. Ante los preparativos de la P rimera Guerra Mundial, las críticas contra Rosa< /strong> arreciaron en las propias filas del SPD. Era pre sentada por la prensa como "la polaca sangui naria". Como testimonio quedaron algunas ca rtas entre Bebel [16] y Adler [ 17]: "La perra rabiosa aún causará mucho daño, tanto más cuanto que es lista como un mono (b litzgescheit), mientras por otra parte carece de todo sen tido de responsabilidad y su único motivo es un deseo cas i perverso de autojustificación" [18] ; "Con todos los chorros de veneno de esa condena da mujer, yo no quisiera que no estuviese en el partido&q uot; [19] Pero también había camaradas que la ad miraban. Dijo Ledebour (que no era amig o de Rosa): "La camarada Lu xemburgo ha entrado frecuentemente en conflicto conmigo.. . [Pero] las manifestaciones de masas contra la guerra y los belicistas, como las que han ocurrido, no son realiza ción de Müller y del ejecutivo... sino de la camarada Lux emburgo, gracias a sus críticas." [20]

    Rosa reunía cara cterísticas poco favorables para una sociedad opresiva y discriminatoria: era mujer, judía, discapacitada físicame nte y extranjera, pero lo que más contribuyó a que los pr oblemas la persiguieran hasta dentro de su partido fue su espíritu revolucionario. A los veintisiete años, replicó los insultos de la redacción del diario Vörwarts que cen suraba sus artículos porque llamaban a la huelga general y a la insurrección. Acusó a los "falsos so cialistas" con epítetos como el que sigue: "Existen dos tipos de seres vivos, los verte brados que gracias a eso pueden andar y, en ocasiones cor rer, y los invertebrados, que solamente pueden reptar y v ivir como parásitos." [21]

 & nbsp;  En los inicios de la Primera Guerra Mundial, el 4 de agosto de 1914, el bloque de dip utados de la socialdemocracia votó casi unánimemente los créditos de guerra, con la honrosa excepción de Karl Liebknecht [22]. La primera conferencia int ernacional antibélica fue organizada por mujeres socialis tas. Rosa debía acompañar a Clar a Zetkin [23] para hacer los arreglos finales de esta conferencia, pero el 18 de febrero de 1915 fue detenida. Se le abrió un primer juicio por incitación a la insubordinación de las tropas, en el cual Rosa acusó al militarismo alemán. El fi scal pidió un año de prisión y el encarcelamiento inmedia to; Rosa replicó que si al fiscal le pi dieran un año de cárcel, huiría, pero ella no iba a echar a correr: podían encarcelarla o hacer con ella lo que qu isieran porque jamás claudicaría en sus convicciones. Su condena levantó una oleada de indignación y sus denuncias del militarismo, el rearme y la guerra imperialista enco ntraron cada vez más auditorio. En este campo, R osa encontró a su aliado más fiel, Karl Liebknecht, con el que también coincidía en el i nternacionalismo. Juntos crearon, en enero de 191 6, la fracción dentro del partido socialdemócrat a con el nombre de Espartaco, en honor al legendario jefe de la rebelión de los esclavos romanos .

1918: el año de la revolución en Alem ania

    Las oleadas de la revolución rusa llegan a Alemania: comienza la revo lución en uno de los países centrales y el derrumbe del r égimen imperial. El 28 de enero de 1918 se declara la huelga general y se inicia la formación de los Consejos Obreros. El proletariado mejor organizado d el mundo se había lanzado a la batalla: como nunca antes estaba en juego el futuro de la revolución mundial.

    El 31 de enero la huelga es prohibida y se declara el estado de sitio. La represión comenzó. En marzo son encarce lados Rosa Luxemburgo y otros espartaqui stas que difundían propaganda revolucionaria en el ejérci to. Entre el 15 y el 17 de abril se producen huelgas de masas en Berlín. En septiembre los dirigentes reformistas del S PD deciden participar en el gobierno. El 1º de oc tubre la Liga Espartaco realiza una Conferencia Nacional y efectúa un llamamiento para f ormar Consejos de Obreros. El 20 de octubre, Liebknecht es liberado de la prisi ón de Luckau y es recibido en Berlín por más de veinte mi l trabajadores. El 30 de octubre se prod ucen los primeros motines en barcos de la marina de guerr a. Son reprimidos y cuatrocientos marinos caen prisionero s. El 1º de noviembre, una gran asamble a de marinos en Kiel exige la libertad de los detenidos. El 3 de noviembre se producen nuevos mot ines y sus dirigentes son encarcelados. La consecuencia e s una marcha que, en su recorrido, consigue desarmar a va rios oficiales y diversas patrullas militares. También en Munich hay una manifestación revolucionaria. En Kiel nue vas unidades militares se suman a la rebelión: ya son vei nte mil marineros y soldados. Se organizan en Consejos de Soldados -los primeros de la revolución alemana- presidi dos por el marinero Artelt. Los dirigen tes revolucionarios de las grandes empresas hacen un llam amiento a la huelga general. En Stuttgart hay una manifes tación a favor de la República Socialista. El día 5 todo Kiel está en huelga. Todo el poder pasa a manos de los Consejos de Obreros y Soldados.

& nbsp;   El ministro Noske [24] promete amnistía a cambio de que todo vuelva a la normal idad. El 6 de noviembre, los obreros ab andonan las fábricas y, tras algunas escaramuzas con sold ados, toman el control de la ciudad. Lo mismo sucede en B remen, Cuxhaven y otras ciudades. El día 7, la revolución y la formación de Consejos de Obreros s e extienden a Munich, Wilhemshaven, Schwerin, Hannover, C olonia y Brunswick. El 8 de noviembre, las masas revolucionarias llegan a las puertas de la pris ión de Breslau (Polonia) y liberan a Rosa. Ese día la marea de la revolución y la formación de Co nsejos de Obreros llega a Oldenburg, Rostock, Magdeburg, Halle, Leipzig, Dresden, Chemitz, Düsseldorf, Frankfurt, Stuttgart, Darmstadt y Nürnberg. Friedrich Ebert , dirigente socialdemócrata, se comunica con el canciller Max de Bade y le dice: "Si el emperador no abdica, la revolución social es inevitable. Tampoco yo deseo la revolución. Para mí es c omo un pecado." [25] En Munich, el Consejo de Obreros y Soldados va al Parlamento, declara el fin d e la dinastía de Baviera y proclama la República destituy endo al gobierno monárquico. El 9 de noviembre, la revolución llega a Berlín. La policía abandona sus puestos y los cuarteles son abiertos a las masas, lo s soldados se muestran neutrales o se unen al movimiento. El canciller Max de Bade anuncia la re nuncia del emperador y del príncipe heredero. Entonces, l os dirigentes socialdemócratas del SPD proponen a los soc ialdemócratas independientes la formación de un gobierno común. Max de Bade renuncia y E bert, socialdemócrata, es nombrado canciller del reich. A las dos de la tarde, Scheidemann proclama la República Alemana en el Reichstag. Se nomb ra un Consejo de Comisarios del Pueblo integrado por seis miembros: tres del SPD y otros tres socialdemócratas ind ependientes. Los espartaquistas editan ese día el primer número del periódico Die Rote Fahne (Bandera Roja).

    El día 10, Ebert es nombrado jefe del Consejo de Comisari os del Pueblo y se pone inmediatamente en contacto con el Estado Mayor para preparar la lucha contra lo que denomi naba el "bolchevismo". El 12, el Consejo de Comisarios del Pueblo sac a un conjunto de leyes que entre otras cosas promete la i mplantación de la jornada laboral de ocho horas a partir del 1º de enero de 1919. El día 22 los Consejos de Soldados de Hamburgo deciden apoyar al nuevo gobierno. Les siguen otros consejos. Del 16 al 21 de diciembre se reúne el Prime r Congreso de los Consejos de Obreros y Soldados de Alema nia. El programa que los espartaquistas defendieron se ba saba en reclamar todo el poder a los Consejos de Obreros y Soldados, la disolución del Consejo de Comisarios del P ueblo presidido por Ebert, el desarme d e la contrarrevolución y dotar de armamento al proletaria do, formando además la Guardia Roja, y un llamamiento int ernacional a los proletarios de todo el mundo para la for mación de Consejos de Obreros y Soldados para llevar a ca bo la revolución socialista mundial. Pero el Congreso ado ptó el programa socialdemócrata sin discutir los puntos q ue planteaban los espartaquistas. El programa aprobado se basaba en dar todo el poder al Consejo de Comisarios has ta que la Asamblea Constituyente estuviese formada, reser vando al Consejo Central de los Consejos de Obreros y Sol dados un papel de "supervisión parlamentari a". Se decide adelantar las elecciones para la Asamblea Constituyente al 19 de enero. Mientras tanto, la burguesía trataba de reorganizar su s fuerzas armadas y contraataca en varias ciudades, forma ndo "Cuerpos de Seguridad".

Fui, soy y seré

&nb sp;   La traición de la socialdemocracia se evi denciaba plenamente. Entonces, de las mismas filas espart aquistas surge el Partido Comunista Alemán (KPD) , el cual se instituye en un Congreso celebrado entre el 30 de diciembre de 1918 y el 1º de enero de 1919: nacía el primer parti do comunista en un país económicamente desarrollado. Rosa fue quien redactó el programa de la nu eva organización revolucionaria que se aprobó en el Congr eso fundacional. El 1º de enero es desar mado uno de los regimientos revolucionarios más important es en Bremen. El día 4 es destituido el jefe de policía de Berlín, Eichhorn, mi embro del ala izquierda de los socialdemócratas independi entes.

    Se suceden las manifes taciones contra esta destitución. El día 5 se forma una comisión entre los socialdemócratas indep endientes y el Partido Comunista para seguir luchando con tra la destitución de Eichhorn con un l lamamiento a la huelga general y a una gran manifestación el 6, a las once de la mañana. Los revo lucionarios van ocupando todos los diarios. Se le otorgan plenos poderes a Noske para frenar el movimiento. Él contesta: "Bien. Uno de nosot ros debe ser el perro policía. No temo esa responsabilida d." [26] El propio Noske e scribió más tarde: "Si las masas hubiesen t enido jefes decididos, con objetivos claros y precisos, e n lugar de pronunciar hermosos discursos, al mediodía de aquella jornada habrían sido completamente dueñas de Berl ín." [27]

    Se re alizan huelgas de solidaridad con los revolucionarios ber lineses en diversas ciudades. Hay enfrentamientos en las calles de Berlín y Spandau. El día 11, los locales del diario socialdemócrata Vorwärts, ocupados por los revolucionarios, son asaltados por las tropas. < strong>Noske hace una demostración de fuerza des filando por las calles de Berlín. El 15 de enero , Rosa Luxemburgo y Kar l Liebknecht fueron asesinados por soldados que cumplían órdenes del ministro socialdemócrata Nos ke. El día 25 es el entierro d e Liebknecht y de los demás combatientes revolucionarios asesinados. Pero el cadáver de R osa aún no había aparecido.

     El 16 es prohibido el diario espa rtaquista Bandera Roja. A partir de la celebración de las elecciones a la Asamblea Constituyente el 19 de enero el gobierno se consolida, mientras los co nsejos son despojados de su poder. Del 20 al 23 de enero se producen huelgas de protesta por el asesinato de Rosa y Liebknecht. El 23, el gobi erno declara el estado de sitio en Hamburgo. El 3 de marzo se declara la huelga general en Berlín , reclamando el reconocimiento de los Consejos de Obreros y Soldados, la libertad y el sobreseimiento de todos los presos políticos, la formación de una Guardia Obrera Rev olucionaria y la disolución de las fuerzas represivas, ad emás del establecimiento de relaciones económicas y polít icas con la Rusia revolucionaria. El gobierno declara el estado de sitio, que continuará hasta el 5 de di ciembre. Se dan choques armados en Berlín hasta el día 6, en que las tropas de N oske ocupan la prefectura de la policía. Fracasa la huelga general y se reanuda el trabajo en toda la Ale mania central a partir del día 8.

    El día 10 Leo Jogiches es encarcelado y la policía anuncia que ha muerto al intentar escapar. Nuevos combates se producen entre el 15 y 18 de abril, día en que las tropas causan mil doscientos muertos al dispara r contra las manifestaciones de marineros y trabajadores. Recién el 31 de mayo se encuentra el ca dáver de Rosa Luxemburgo. El Partido Co munista y todas sus publicaciones son prohibidos. A lo la rgo de 1919 se suceden las luchas y las huelgas, cada vez enfrentadas a un ambiente de mayor repr esión y persecución por parte del gobierno y las tropas d e Noske. El 7 de abril se proclama la República de los Consejos de Baviera, que dura hasta el 4 de mayo cuando las trop as de Noske penetran en Munich y desenca denan una feroz represión. Son fusilados decenas de dirig entes y militantes revolucionarios. La represión se prolo nga hasta junio. Las luchas acabaron co n el fin de la huelga de los metalúrgicos de Berlín, el < strong>11 de noviembre.

  &nbs p; El 5 de diciembre se levanta el estad o de sitio en Berlín. La revolución ha sido derrotada, pe ro no ha muerto. Y sin embargo, esta derrota tuvo un terr ible costo para la revolución mundial: el primer estado o brero de la historia, la Unión Soviética, no pudo contar con el vital auxilio del proletariado alemán, uno de los más fuertes de Europa. No contó ni con su capacidad tecno lógica ni con su cultura. Los dirigentes más reconocidos de esta revolución alemana fueron Rosa Luxemburg o y Karl Liebknecht. Junto a el los cayeron en las calles miles de obreros revolucionario s; otros inauguraron los primeros campos de concentración . Dicen que todavía se repite una pintada en los muros de los barrios obreros alemanes, que es muy habitual: "¡Trotzalledem!". (¡Adelante a pes ar de todo!), la frase que pronunció Liebknecht al enterarse de las amenazas de muerte que pendía n sobre ellos. No han muerto en vano. Las lecciones de la revolución alemana y sus protagonistas contribuirán a la emancipación del proletariado mundial. Pero hay quienes hemos tomado el relevo en la lucha por una sociedad sin e xplotación ni opresión. En nuestros oídos aún resuenan la s palabras finales del artículo "El orden r eina en Berlín", escrito por esa pequeña mu jer que fue una revolucionaria gigante, Rosa Luxe mburgo, en la víspera de su asesinato: & quot;'¡El orden reina en Berlín!', ¡esbirros estúpidos! V uestro orden está edificado sobre arena. La revolución, m añana ya 'se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto ' y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trom petas: ¡Fui, soy y seré!"  [28]

No tas:

    [1] "Utopías paci fistas", de Rosa Luxemburgo.

    [2] Ver Louise Michel , en el capítulo I.

    [3] Le o Jogiches (1867-1919): Fue uno de los fundadores del Par tido Socialdemócrata Polaco y de la Liga Espartaco. Compa ñero de Rosa Luxemburgo, fue arrestado y asesinado por la policía un mes después de la muerte de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo.

    [4] La I Iº Internacional, fundada en 1889 como sucesora de la Iº Internacional, en sus inicios fue una asociación libre de partidos nacionales laboristas y socialdemócratas, en la que se nucleaban elementos revolucionarios y reformistas .

    [5] Rosa Luxemburgo sost enía que era era incorrecto que los revolucionarios afirm aran el derecho incondicional de todas las naciones a la autodeterminación, dado que eso podría fortalecer a los m ovimientos nacionalistas dirigidos por la burguesía nacio nal. Sus posturas están desarrolladas en el folleto " ;Junius" y en el texto "La Revolución Rusa" ;. A estas afirmaciones, Lenin replicaba que es incorrect o afirmar que no puede lograrse la autodeterminación bajo el capitalismo, como lo demostró Noruega, cuando en 1905 obtuvo la independencia de Suecia con la ayuda de los ob reros suecos. Por otro lado, si bien es cierto, como decí a Rosa, que las clases dominantes se oponen con el discur so contra la explotación y la opresión, los revolucionari os debemos demostrar en la acción a las minorías nacional es oprimidas y explotadas que nuestras consignas no son h uecas, como las de los capitalistas. Un gobierno socialis ta puede ganar como aliadas a las minorías oprimidas sola mente si está dispuesto y es capaz de demostrar su apoyo incondicional al derecho de ese pueblo de formar un estad o separado si así lo quiere.

  &nbs p; [6] Eduard Bernstein (1850-1932): Fue uno de los funda dores y más destacados dirigentes de la socialdemocracia alemana. A la muerte de Engels, inició y encabezó un movi miento revisionista del marxismo tanto en su teoría como en la práctica. Tras abandonar la vía revolucionaria, abo gó por la reforma gradual y pacífica del sistema capitali sta.

    [7] Citado por Rosa L uxemburgo en "Reforma o Revolución".

    [8] La política de la socialdemocrac ia alemana se reducía al parlamentarismo -presentarse a e lecciones y obtener bancas a costa de grandes concesiones políticas- y al sindicalismo -los socialdemócratas que t rabajaban en el movimiento obrero temían a cualquier luch a que fuera más allá de las exigencias de aumento de sala rio o mejoras en las condiciones de trabajo.

    [9] Como escribió Trotsky años más tar de, un partido leninista de combate, su dirección, sus cu adros, su programa y su experiencia no se pueden improvis ar en la hora de la revolución.

  & nbsp; [10] La revolución rusa de 1905 surgió del desconte nto creado por la guerra ruso-japonesa y el despotismo za rista. Comenzó en enero con la masacre de una manifestaci ón pacífica, conocida como el "Domingo Sangriento&qu ot;, y desató una oleada de huelgas que culminaron en la formación de un incipiente poder dual en los soviets (Con sejos Obreros). El más importante fue el de San Petersbur go. Fue derrotada en diciembre del mismo año.

    [11] Partido Obrero Socialdemócrata R uso. En el Congreso de 1903, realizado en Londres, se ori ginó una debate sobre al tipo de organización revoluciona ria que debía construirse. Lenin obtuvo la mayoría: desde entonces se conoció a su tendencia con el nombre de &quo t;bolchevique" que significa mayoría en ruso, que se ría la dirección de la Revolución Rusa de 1917. La otra f racción, la "menchevique" (minoría, en ruso) se opuso a la Revolución de Octubre. Lenin en su obra " ;Un paso adelante, dos atrás" da cuenta de esta polé mica.

    [12] Kadetes es el n ombre con el que se designa a los miembros del KDT (Parti do Constitucional Demócrata). Partido burgués de Rusia fu ndado en 1905, dirigido por Miliukov, apoyó la monarquía constitucional, luego se inclinó hacia una república. Par ticipó en el Gobierno Provisional de 1917, trabajó por la derrota del Gobierno soviético después de la Revolución de Octubre. Después de la Guerra Civil existió solo en la emigración.

    [13] Eseristas es el nombre con el que se conoce a los miembros del Socialism o Revolucionario, partido pequeñoburgués en Rusia, que su rgió a comienzos de 1902 como resultado de la unificación de diferentes grupos y círculos populistas. Las concepci ones de los eseristas constituían una amalgama ecléctica de las ideas del populismo y el revisionismo; los eserist as intentaban, según expresión de Lenin, "arreglar l os desgarrones del populismo con remiendos de la 'crítica ' oportunista en boga del marxismo."

    [14] Lenin y los bolcheviques def endían la necesidad de un partido centralizado de revoluc ionarios conscientes. Contra la concepción menchevique de una organización laxa, sin límites definidos, Lenin sost enía que para ser miembro del partido era indispensable d emostrar un compromiso a través de llevar adelante las re soluciones tomadas por la organización. La disciplina est aba basada en una discusión interna democrática. Esa form a de organización les permitió mantener la actividad revo lucionaria incluso en los momentos de mayor reacción, con los dirigentes presos o en el exilio. Los mencheviques, por el contrario, estaban constituidos por un grupo de lí deres y una base amplia sin poder real en la toma de deci siones.

    [15] Este libro es taba dirigido a enfrentar el creciente oportunismo de la socialdemocracia alemana que escindía las huelgas económi cas de la lucha política, restringida a proponer leyes en el Parlamento alemán que mejoraran las condiciones de vi da de la clase obrera.

    [16 ] August Bebel (1840-1913): Fue uno de los fundadores y d irigentes del Partido Socialdemócrata Alemán y de la IIº Internacional. Fue autor de "La mujer y el socialism o".

    [17] Víctor Adler (1852-1918): Físico y político socialdemócrata, dirigent e de la sección austríaca.

< span style="BACKGROUND-COLOR: #ffffee">    [18] Víctor Adler a August Bebel, 5 de agosto de 1910.

    [19] Respuesta de Bebel a A dler, 16 de Agosto de 1910. Ambas correspondencias están recopiladas en "Rosa Luxembug" de Peter Nettl.

    [20] Citado en "Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxist a de la Revolución", de Raya Dunayevskaya.

    [21] Artículo publicado en 1898 en la Leipziger Volkszeitung, revista de la socialdemocracia alemana.

    [22] Diputado so cialdemócrata cuando estalló la Primera Guerra Mundial. A unque acató la disciplina partidaria y votó los empréstit os de guerra el 4 de agosto de 1914, no tardó en repudiar esta política pro-bélica y estuvo encarcelado de 1916 a 1918 por esa razón.

    [23] V er Clara Zetkin, en este mismo capítulo.

&nbs p;   [24] Dirigente del ala derecha de la socia ldemocracia alemana. Fue ministro de asuntos militares y responsable político de los asesinatos de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.

    [25] F riedich Ebert (1870-1925): Dirigente del bloque socialdem ócrata en el parlamento alemán, chovinista durante la gue rra. Asumió el gobierno en 1918 para impedir la revolució n y salvar la monarquía. Luego fue premier del gobierno p revisional y primer presidente de la república.

    [26] Declaraciones ante el parlamen to alemán.

    [27] Notas de N oske citadas en el artículo "Rosa Luxemburgo y la re volución alemana de 1918-1919", de Jesús María Pérez .

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Por Nelson 22 - 12 de Febrero, 2006, 23:03, Categoría: General
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