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Rituales de petición de lluvias - claclasquis , ahuaques, ahuizotes, quicazcles o tlamatines

 
 
Extraído de:
Comisión Nacional para el Desarrollo de l os Pueblos Indígenas

 

 


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Difusión : Fiestas Indígenas :

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  La Santa Cr uz

La Fiesta de La Santa Cruz y los Pueblos Indígenas

Información tomada del libro en preparaci ón:
El paso cenital del sol y las fiestas indígenas de hoy. Un problema de estudio de la visión del mundo
< /em>Por: Gustavo Torres Cisneros

La fiesta de la Cruz posee un fuerte simbolismo acuático, de fertilidad y crecimiento tanto en M éxico como en España, de donde fue traído el culto. Indud ablemente, la fiesta de la Santa Cruz es la fiesta de las siembras y del fin de la temporada de sequía y del comie nzo de las lluvias; pero se encuentra en relación con otr as fiestas católicas próximas como la de San Marcos (25 d e abril), San Isidro (15 de mayo), o incluso más lejanas como las de San Juan (24 de junio) y Santiago (24 de juli o). El día 3 de mayo, dedicado al culto de la Santa Cruz ocupa uno de los días más importantes en el calendario tr adicional de México y Centroamérica (De León, 1988; Fay, 1960; Sánchez, 1956).

En la trad ición cristiana el sentido original de la ceremonia de la Santa Cruz el día 3 de mayo está ligado con la conmemora ción de la fecha en que Santa Elena, la madre de Constant ino encontró la cruz de Cristo en el monte Calvario. Los albañiles que hicieron el trabajo se encontraron con tres cruces identificándose la de Cristo por los varios milag ros que realizó en esos tiempos (Foster, 1985:327; Münch, 1983:259; Sepúlveda, 1973:12).

La mayoría de los investigadores coinciden en relacionar la fiesta de la Santa Cruz con la llegada de las primeras lluvias y el inicio de la siembra del maíz; en este sent ido, la fiesta de la Santa Cruz posee un carácter eminent emente agrícola denotando una vinculación con la idea de la fertilidad y el buen logro de las cosechas (Broda, 199 1, Vogt, 1973, 1988; López Austin, 1994; Galinier, 1990; Münch, 1983; Ramos y Molinari, 1990; Iwaniszewski, 1986; Remington, 1980; Wisdom, 1940, Ichon, 1969, Torres, 2003) .

A continuación se presentan al gunos datos etnográficos que se refieren a la fiesta de l a Santa Cruz.

Mayas-Chortís

Entre los chortís, hacia principios d e abril, todos los campos se limpian de vegetación silves tre que se pone a secar al sol. Luego, a mediados del mis mo mes se le prende fuego utilizando las cenizas como fer tilizante. Los habitantes preparan la ceremonia y la fies ta anuales de la lluvia, que se realizan desde el 25 de a bril hasta el 2 de mayo (Wisdom, 1940:463). Aveni, quien cita el texto, agrega que "en este territorio, el úl timo día coincide con el paso del Sol por el cenit fenóme no que también puede haber figurado en el programa" (Aveni, 1991a:275). Sin embargo, Wisdom jamás hace alusió n a ningún paso cenital ni a ningún evento astronómico en relación con la llegada de las lluvias y el paso cenital del sol.

En este mismo pueblo, entre les ceremonias de los días 25 de abril y 3 de mayo (la Santa Cruz) se invoca a los "Ángeles Trabajadore s" que están asociados a los ch icchan (serpientes terrestres imaginarias que hacen el agua de los ríos, los lagos y el mar). Se dice que los Ángele s Trabajadores" golpean las nubes para que la lluvia caiga; sus funciones terminan en noviembre con el fin de la temporada de lluvias (Wisdom, 1940:439; véase Broda, 1991:484).

El año económico soci al y religioso comienza con la estación de lluvias, usual mente en la última parte de abril y el principio de mayo. La fiesta de San Marcos, desde el 25 de abril hasta el 3 de mayo, señala el principio del año agrícola. La ceremo nia de la lluvia (la "gran ceremonia") se reali za en el día de San Marcos. Durante estos días las cruces son decoradas con flores y los rezadores piden a los san tos que asistan a Dios y a las deidades nativas para trae r la lluvia. Se espera que con la ceremonia de San Marcos caigan las primeras lluvias hacia el 3 de mayo, día de l a Santa Cruz, que es además el día de la fiesta de las si embras; en esta fecha los campesinos realizan ceremonias en las milpas donde los dioses de la tierra son solicitad os para enriquecer el suelo (fertilidad) y hacer crecer e l maíz (Wisdom, 1940:436. 463).

Maya-Yucatecos

En Ch an Kom la Santa Cruz se considera un santo y es omniprese nte como Dios. La Santa Cruz es el denominador común reli gioso para todos los pueblos mayas vecinos de Chan Kom; e s el patrón de todos los santos. Las cruces más important es son las cruces verdes de madera que se encuentran en l as entradas del pueblo. La fiesta más importante, obviame nte, es la de la Santa Cruz el día 3 de mayo. Entonces or aciones rituales son ofrecidas a la Cruz, el símbolo reli gioso principal de todo el pueblo. La fiestas se relacion a con las siembras y la llegada de las lluvias que comien zan al fin de mayo o a principios de junio. La gente obse rva el cielo oriental, pues de ahí vienen los chaacs (dioses de la lluvia). Cuando las nubes se juntan e n el este y se comienzan a oír los truenos de la estación éstos son recibidos con expresiones de júbilo, pues eso significa que las lluvias llegarán en breve (Redfield-Vil la Rojas, 1934:84-85).

Tzot ziles

La fiesta de la Sa nta Cruz, que no es de las principales, se inscribe dentr o de la cadena de rituales zinacantecos conocidos como k'in kruz, los cuales se rigen por el calendario s olar. En el Zinacantán actual k'in es un concep to que señala las ceremonias "ordenadas regularmente por el calendario solar anual", que se expresan a t ravés del calendario ritual católico. Es significativo el hecho de que las ceremonias de "pozo y linaje" se realicen en o cerca de la fiesta de la Santa Cruz, y con ello Vogt piensa que kruz posiblemente se r efiera a tal día (Vogt, 1988:142-143).

Los rituales de k'in kruz ayudan a diferen ciar dos subdivisiones fundamentales del año natural en l os altos de Chiapas (y en general de las sociedades agríc olas mesoamericanas): la época de lluvias y seca. Los rit uales dan inicio en mayo y concluyen en noviembre:

"En sentido simbólico podría deci rse que las ofrendas de mayo aseguran que todo esté bien en relación con los dioses que controlan la lluvia; en oc tubre expresan reconocimiento por la época de lluvias que termina. Pero en otro sentido, quizás más fundamental, l os rituales destacan y vuelven a confirmar la distinción seca/lluvia en que el zinacanteco confía" (Vogt, 198 8:166)

Los rituales K'in Kru z en su nivel más concreto se orientan hacia una rel ación con el agua y con la tierra, dos de los recursos de crítica escasez en el territorio de los altos chiapaneco s. Sin embargo, en un análisis más profundo se cree que t anto los manantiales como las tierras pertenecen al " ;Señor de la Tierra", pues nada se puede usar ni tom ar de sus dominios sin alguna compensación (Vogt, 1998:16 3-164). En efecto, nos dice Vogt que por lo general las o frendas de Cruz en los altares se otorgan a los dioses an cestrales que habitan las montañas.

Además de la fiesta del 3 de mayo como parte de la se cuencia ritual K'in Kruz, en años de sequía algu nos chamanes llevan a cabo ceremonias especiales para que llueva. Vogt relata que los chamanes hacen un ritual de cuatro días y una peregrinación de más de cincuenta kilóm etros al centro de Zinacantán, el "Gran Cerro Joven& quot;, hermano menor del "Gran Cerro Anciano". Después de más de veinticuatro horas de marcha, el chamán , mirando al este, ofrece velas rezos e inciensos a los d ioses que se cree habitan dentro del cerro y poseen un do minio especial sobre la lluvia (Vogt, 1973:153).

Mixes

De acuerdo con Beals la fiesta de la Santa Cruz en el día 3 de mayo es celebrada por la mayoría de los mixes h aciendo especiales y grandes tamales rellenos de frijoles (1945:67-68).

Etsuko Kuroda pien sa que los mixes no realizan ritos especiales para las ll uvias, en contraste con sus vecinos zapotecos. Sin embarg o, la autora nota la posibilidad de que la fiesta del 3 d e mayo pueda interpretarse como un remanente de un ritual comunal de lluvias. En efecto, la autora considera esta fiesta como una de carácter "sincrético" junto con la fiesta del Zempoaltépetl, la montaña sagrada de lo s mixes.

Para la gente de Tlahui toltepec, un pueblo de la parte alta, la fiesta del 3 de mayo se conoce como el "día de la cueva". Se di ce que antes se acostumbraba hacer sacrificios dentro de la cueva, aunque es una práctica que tiende a desaparecer cada vez más. La celebración se efectúa en la "Ermi ta el Santuario" situada bajo el cerro del mismo nom bre que, además, es el lugar de sacrificios más frecuenta do por la gente de Tlahuitoltepec.

Kuroda también hace mención de la fiesta del 3 de mayo en la pequeña comunidad de Matagallinas, la cual, al igu al que en Tlahuitoltepec, se consideraba también como el "día de la cueva". En efecto, la cueva se encue ntra a una hora de camino y, en el interior de ella, se e ncuentran tres imágenes: la de la Santa Cruz, la de San P edro y la de San Pablo (Kuroda, 1993:282-283).

La fiesta de la Santa Cruz en Santa María Alotepec es una de las mayores fiestas de la región. Se t rata de una fiesta de peregrinación a la que acuden cente nares de indígenas mixes de toda la región así como zapot ecos y algunos cuantos mestizos. Curiosamente, no es a la Santa Cruz a la que se le rinde culto en esta comunidad, sino a Jesús Nazareno, a quien se le considera muy milag roso. A este santo católico se le asocia con las deidades de la lluvia, del viento, de los truenos, de la tierra y de las montañas.

La fiesta comi enza 9 días antes del 3 de mayo; es decir, el 25 de abril , que es el día de San Marcos. Se trata evidentemente de una fiesta de suma importancia en cuanto a la agricultura , pues una vez que han concluido los festejos los hombres regresan a sus comunidades para comenzar con las siembra s de maíz que llevan a bendecir al templo frente al altar de Jesús Nazareno quien, como hemos visto, es una divini dad agrícola. La fiesta del 3 de mayo es un festejo de gr an importancia para los mixes porque con ella se establec e la transición de la temporada de sequía a la temporada de lluvias.

En mixe, la fiesta d el 3 de mayo se nombra mëj xëëw que sig nifica "la fiesta grande". se trata de la fiesta más impo rtante de la comunidad y está dedicada al santo patrón de l pueblo, Jesús Nazareno, el señor de Alotepec. Es una de las fiestas más grandes, concurridas y vistosas de toda la región mixe, según la opinión de los anfitriones y los peregrinos.

En la fiesta de la Santa Cruz participan dos mayordomos, uno "mayor" y otro "menor". El primero se hace cargo del cuidado de la image n de Jesús Nazareno, señor de Alotepec, y el segundo de l a imagen del Cristo negro de Esquipulas. El cargo que se ocupa del patrón del pueblo es, desde luego, el más prest igioso (a escala religiosa), y también el más oneroso. Mi entras que el mayordomo del Cristo de Esquipulas hace un sólo "gasto" en la fiesta de la Santa Cruz, el mayordomo de Jesús Nazareno se encarga de patrocinar económicamente dos fiestas: la de la Asunción, con fecha el día 15 de a gosto (llamada primer gasto ), y la de la Santa Cruz en el día 3 de mayo (llamada segundo gasto ). (Torres, 2003)

Los Cristos de color "negro" que se encuentran en las comunidades indíg enas han sido poco estudiados, aunque constituyen una de las grandes interrogantes de las culturas indígenas. A lo s Cristos negros se les atribuyen grandes poderes que se expresan a través de los milagros, y su fuerza se manifie sta en la curación de las enfermedades. También es sabido que los Cristos negros, en su mayoría, sino es que en su totalidad, son objeto de grandes peregrinaciones, como s ucede en Chalma, Otatitlán, Tezoatlán de Segura, Esquipul as, y por supuesto Alotepec... Se considera que la sede, o el centro de veneración más importante es Esquipulas.

Popolucas de Veracruz

Según Guido Münch (1983:259), la famosa fiesta del 3 de mayo de Otatitlán en el estado de Veracruz, a donde asisten indígenas popolucas y nahuas , se encuentra relacionada con el ascenso del sol y las a lmas de los parientes muertos. En Coacotla, en el mismo d ía, las gentes van de noche al panteón para adquirir pode r; se realiza una gran ceremonia con bebidas, comidas y s onido de tambor. Más adelante, el 19 de mayo se festeja l a Ascensión del Señor (o de l Sol), que se relaciona con el día 22 de octubre en el que tiene lugar la bajada.

Nahuas de Guerrero

En un artículo sobre la petición de lluvias en el pozo del cerro Ostotempa al cual acuden gru pos indígenas de habla náhuatl en el estado de Guerrero ( Zumpango del Río, Mártir de Cuilapan, Ixtla de Guerrero, Mochitlán y Chilpancingo de los Bravo) María Teresa Sepúl veda afirma que las ceremonias y ritos propiciatorios de la lluvia ocupan gran parte del tiempo de los pueblos agr icultores constituyendo la parte medular del ciclo anual de ceremonias (1973:9).

Se consi dera que Ostotempa es el centro del mundo, pues allí vive Dios guardando el agua y la riqueza. Los habitantes cree n que en el fondo de Ostotempa existen cuatro cuevas dond e se encuentran semillas y maíz de todos colores resguard ados por cuatro "gigantes" enmascarados como lo s "tlacololeros" que producen los truenos con s us látigos; cada gigante representa los cuatro vientos, s iendo la función del que se encuentra al oriente atraer l as nubes para producir la lluvia buena. También se piensa que en el fondo del pozo se encuentran los ídolos (" ;momoxtles") que los indígenas arrojaron al interior para que los evangelizadores agustinos, que llegaron des pués de la conquista, no los destruyeran; así, cada año l a gente acude a realizarles una ofrenda (1973:11).

A pesar de que son varias las comunida des que asisten a Ostotempa, Atliaca (que significa " ;lugar del agua hedionda") es el poblado que dirige y coordina las ceremonias y ritos a través de su organiza ción de "huehueyotes", mayordomos, cantores y e l "Tigre" (1973:14).

E n términos generales se trata de una gran peregrinación e n la que se llegan a reunir cerca de dos mil personas pro cedentes de una treintena de comunidades; aunque el pozo se comienza a visitar desde el 15 de abril, las ceremonia s más relevantes tienen lugar en los dos primeros días de l mes de mayo. Sin embargo, la celebración comienza en el día el 24 de abril y entre éste y el 1 de mayo se lleva a cabo el "saludo" a las 5 de la mañana, y el & quot;encuentro" a las 6 de la tarde (1973:11, 15). L os meses de peregrinación (abril, mayo y octubre), según la autora, pueden conectarse con los meses prehispánicos de Toxcatl (para pedir agua), Etzalcualiztli (para venera r a Tlaloc) y Tepeilhuitl (para honrar a los montes donde se forman las nubes) (1973:12).

La ceremonia de petición de lluvia en Ostotempa se compo ne de una serie de ritos, entre los cuales destacan el pa seo de la cruz, la quema de cohetes y toritos, el rezo de los rosarios, etcétera.

Otro lug ar muy cercano a Ostotempa donde es famosa la fiesta de p etición de lluvia es Zitlala (o Citlala), aunque, al pare cer, la fecha más importante en este sitio no es el 3 de mayo.

"La finalidad de la ce remonia de Zitlala es halagar a los aires, para que conce dan buenas lluvias y abundantes cosechas y alejen las enf ermedades. Esta ceremonia se efectúa el 2 de mayo de cada año, pero los preparativos empiezan con varias semanas d e anticipación"(Suárez, 1978:5).

En Zitlala son considerados como lugares sagrados l os cerros, las cuevas, las grietas y los pozos, pues es a quí donde residen los vientos, que son cuatro: el negro, el amarillo, el rojo y el blanco. Los vientos, dice Suáre z, se identificaban en la época prehispánica con Tlaloc y Chalchiuhtlicue, los dioses de la lluvia y, más precisam ente con los Ehecatotontin, los dioses menores de la lluv ia. Las ceremonias propiciatorias de los vientos, en espe cial del viento negro ( Áhakatl Prieto ) repres entado por el color negro de los zopilotes, se llevan a c abo en el "Cerro Cruzco", sobre una explanada d onde hay una cruz (1978:5).

Suáre z y Olivera sugieren que la fiesta del 2 de mayo en Zitla la corresponde a la fiesta mexica de Huey Tozoztli en hon or a los dioses del Tlalocan y que, de acuerdo con la cor relación establecida por Alfonso Caso, tenía lugar entre el 15 de abril y el 4 de mayo. También mencionan el sigui ente mes ( Toxcatl) asociado con el norte (el granizo y l as heladas) y el Tezcatlipoca negro. De ahí que Suárez su giera que la fiesta del 2 de mayo tenga como finalidad ah uyentar las calamidades de las cosechas halagando a estas deidades (1978:5). Por su lado, Olivera encuentra una as ociación simbólica entre la cruz, que se concibe como una deidad bisexual relacionada con la fecundidad y los alim entos, y la diosa prehispánica conocida por los nahuas co mo Chicomecóatl o Cintéotl. Así, Olivera afirma que la Sa nta Cruz es "[...] un símbolo que parece haber susti tuido a la diosa Chicomecóatl en muchos pueblos de Mesoam érica" (1979:156).

Otro eve nto dentro de la fiesta del 2 de mayo, y que se considera como parte importante de la petición de lluvia es la &qu ot;pelea de tigres" junto al río, pues se trata de u n sacrificio que aumenta la fuerza de las peticiones: &qu ot;La lucha entre los tigres se hace en honor a la Santa Cruz; si no se hiciera, las lluvias no serían suficientes " (Olivera, 1979:153). Este acto ritual se efectúa a l mismo tiempo que se hacen las ofrendas en el "Cerr os Cruzco" y los pozos; consiste en el enfrentamient o de personas de diferentes barrios disfrazadas de jaguar . Ahora se pelea por parejas, pero antes la pelea era de "todos contra todos" (Suárez, 1978:11;).

Iwaniszewski también ha hecho observac iones de las fiestas del 3 de mayo en Guerrero, aunque su interés está basado en los aspectos astronómicos. Tenien do en cuenta algunos edificios del templo 22 de Copán, lo s cuales fueron alineados con las posiciones de Venus ves pertino sobre el horizonte entre el 25 de abril y 3 de ma yo, el autor sugiere que la orientación del altar ceremon ial en Petlacala y de la estructura central de Nahualac, estado de Guerrero, apuntan hacia la misma posición del s ol sobre el horizonte occidental en las mismas fechas (19 86:262).

De la misma manera que Broda y Suárez, Iwaniszewski supone que las fiestas actua les de "petición de lluvia" el día de la Santa Cruz y el día de San Marcos (25 de abril) en Guerrero se relacionan con el ritual mexica Huey Tozoztli . Sin embar go, considera que, en realidad, el 3 de mayo no es propia mente una fecha de petición de lluvia: "Mis propias observaciones de Petlacala, Guerrero, señalan que aquí se trata sobre todo de la "bendición del maíz", a ntes de sembrar y la "petición de lluvia" queda en el lugar secundario y después, en junio, se "pid e el agua" (Iwaniszewski, 1986:262).

"Graniceros"

Los graniceros son espe cialistas en el control de las lluvias y otros fenómenos meteorológicos; en el lenguaje ritual se designan como "trabajadores temporaleños", en d onde la connotación de tiempo es más bien climática. Los graniceros forman una organización selecta, un grupo de g ente escogida desde "arriba". Lo más sorprenden te es que la señal para ser llamado es bastante sui generis, pues deben ser personas a las cuales les ha ya tocado una gran descarga eléctrica por medio de un ray o; la mayor parte de las víctimas, como ha de suponerse, muere y trabaja desde "lo Alto", pero los sobre vivientes no pueden sino ingresar a la corporación (Bonfi l, 1968:102).

Bonfil (1968:103) sugiere que estos hombres tocados por el rayo recuerdan m ucho la creencia de los nahuas prehispánicos según la cua l los que morían por causa de un rayo o ahogados iban a m orar al Tlalocan, el paraíso del dios Tlaloc . Pero el mi smo Bonfil va más allá pues observa la probabilidad de qu e los graniceros contengan no sólo elementos de origen pr ehispánico, sino también occidental, pues muchos document os revelan ideas semejantes en ambas culturas (1968:109).

Una corporación de graniceros l lamada "Las Cruces" se reúne en su templo dos v eces al año, en las fechas conocidas como "de obliga ción", los días 4 de mayo y 4 de noviembre (puesto q ue Alcaleca es el templo principal una ceremonia semejant e tiene lugar ahí un día antes; es decir el 3 de mayo, la "fecha exacta" de la Santa Cruz). Una de las f inalidades de esta ceremonias es la propiciación de la ll uvia por medio de rezos alabanzas y ofrendas a los " dueños del agua". Los dueños del agua son buenos y m alos, y no parece existir un número limitado de ellos. Se les encuentra y venera en las cuevas y cobertizos que so n los templos de los graniceros de toda el área (Bonfil, 1968:112). La cruz es uno de los elementos ("armas&q uot;) imprescindibles en el trabajo de los graniceros; re presenta la fuerza y el nexo de éstos con la divinidad (1 968:116, 112).

Conviene menciona r rápidamente los aportes de Broda y Albores (1997) en es ta materia al haber reunido un conjunto considerable de e studios consagrados a los "graniceros", también llamados claclasquis, ahuaques, ahuizotes, quicazcles, tlamati nes . Ahora bien, en Perú el altamisayoq p arece ser el equivalente de los graniceros mexicanos (Mol inié, 1985: 112). En la Europa medieval los brujos tambié n eran capaces de "hacer llover" y de crear tormentas a s u guisa, un poco como los "graniceros" (ver Mur ray, 1986:182 y sigu.).

Toto nacos

Entre los totonaco s tawilate o quatla-tatlawan ("la gran costumbre") designa la fiesta grande del pueblo que se celebraba cada año antes de las siembras de tempo ral, en mayo, y por lo tanto se le asociaba a la fiesta d e la Santa Cruz (3 de mayo). En ciertos pueblos, sin emba rgo, estas ceremonia tenía lugar en junio, julio o inclus o en agosto (Pantepec, Pápalo y Petlacotla respectivament e). El término parece venir de la raíz tawila ( sentarse) y podría significar: "costumbre destinada a "sentar" el pueblo, a fortificarlo", per o es dudoso; quizá tenga que ver con el aseguramiento de las siembras.

Se trata de una cer emonia colectiva puramente indígena dedicada a la tierra y a los ídolos del pueblo. Tenía por objeto lavar y alime ntar con sangre cada año los objetos sagrados del pueblo: ídolos, objetos católicos, bastones de mando del fiscal, útiles del cementerio; al mismo tiempo se trataba de ase gurar los cultivos, la legada de las lluvias y la protecc ión contra los daños naturales dando a los dioses respons ables su tributo de oraciones y ofrendas. La duración de la fiesta era de 4 a 15 días, y a veces se prolongaba dur ante todo el mes (Ichon, 1969:314, 321).

Otomíes

La fiesta del 3 de mayo entre los otomíes goza de una singu lar popularidad, pues ésta revela una gran cantidad de sí mbolos propios de los cultos a la fertilidad y a la lluvi a. La fiesta demuestra un sello de inspiración indígena, de ahí que en Santa Ana Hueytlalpan la fiesta esté virtua lmente dedicada a los que han muerto ahogados y se inscri be como tal dentro del ciclo del culto a los ancestros de la comunidad (Galinier, 1990: 75).

"El agua es objeto de devociones específicas, a través de ofrendas a los manantiales, fuentes o estanques , y figura asimismo en un número considerable de rituales como una de las principales instancias sobrenaturales. E s el caso de la fiesta del Día de la Santa Cruz ( 3 de ma yo) que oculta, bajo las prácticas católicas y la devoció n a la cruz, una antigua veneración a la divinidad del ag ua" (Galinier, 1990: 582).

Aclara Galinier que entre los otomíes la divinidad del ag ua, que es femenina, se confunde con la de la lluvia, per o su complemento masculino, su "marido", es el trueno. La luna juega un papel importante en las peticion es de lluvia en los pueblos otomíes. Este astro está cons iderado como el principio motriz de los ciclos naturales, y de ella dependen las siembras, las cosechas y el creci miento de los árboles. La luna se presenta como una deidad del agua a través de un simbolismo relativo a la frescura y el rocío; en los rito s de petición de lluvia la luna aparece representada con un circulo de papel y se le llega a asociar con la Virgen de Guadalupe (1990:536-537).

SUSTRATO HISTÓRICO

La celebración actual de la Santa Cruz entre los indígen as se ha considerado como una de las principales fiestas del calendario religioso vinculado con algunos fenómenos meteorológicos y astronómicos, y directamente con el cicl o agrícola, el cual se encuentra en íntima conexión con l os primeros. El primer paso del sol por el cenit, la desa parición de las pléyades y la llegada de la temporada de lluvias marcan un momento crucial del ciclo agrícola del maíz para lo cual se efectúan una serie muy importante de rituales alrededor de la siembra.

Johanna Broda ha realizado un seguimiento sistemático del calendario festivo prehispánico Y sugiere que el simb olismo de la fiesta de la Santa Cruz, puesto de manifiest o en las comunidades indígenas tradicionales de México y Guatemala, es de alguna manera la continuación de los rit os prehispánicos que tenían lugar en el apogeo de la temp orada de secas señalando el tiempo ideal para la siembra del maíz; estos rituales se efectuaban en el cuarto mes d el calendario mexica que se conoce como Huey Tozoztl i . Refiriéndose a la "versión" actual, por así deci r, como la fiesta del 3 de mayo, observa la autora:

"Su simbolismo sigue estando vinculado con la sequía de la estación, la petición de lluvia, la siembra del ma íz, y la fertilidad agrícola en general. La cruz cristian a reúne en sí el simbolismo prehispánico de las deidades del maíz, de la tierra y las lluvias, se le invoca como " nuestra madre", "nuestra señora de los mantenimientos" y se le adorna con guirnaldas de flores y panes. (Broda, 19 91:476).

Broda hace mención de los graniceros, "los que trabajan con el tiempo", quienes en las faldas del Popocatépetl y el Izt accíhuatl realizan determi nados ritos para atraer el agua e iniciar la temporada hú meda durante los días 3 y 4 de mayo, y el 4 de noviembre hacen otros rituales para culminar con la temporada húmed a. De acuerdo con la autora, tales ritos siguen guardando alguna relación con la fiesta prehispáni ca antes mencionada. En efecto, la fiesta de Huey To zoztli se vinculaba también con el culto a uno de lo s principales dioses del panteón prehispánico, Tláloc, el dios mexica de la lluvia y del agua, que es nombrado y representado de muchas maneras en el área de Mesoamérica. Huey T ozoztli era la fiesta mexica de la siembra que const aba de tres partes: el culto a Chicomecóatl, la diosa del maíz, los sacrificios en el Pantitlan, y las ceremonias en la cima del cerro Tláloc. De esta manera, puesto que e xiste una cierta unidad en los ritos anteriores, se obser va que en la cosmovisión mexica del siglo XVI la siembra se encuentra vinculada con el dios de los cerros, que en este caso es Tláloc. Y concluye la autora:

"La fiesta de la Santa Cruz demuestra la sobrevivencia hasta la actualidad de este importante nexo entre los ritos de la siembra, la lluvia y los cerros. En lo alto de los ce rros abrasados para [ sic] la sequía de la estac ión, se sigue invocando la llegada de las lluvias fertili zadoras. El prototipo de estos ritos actuales en los que los cerros, las barrancas, las cuevas y los manantiales j uegan un papel tan importante, se encuentra precisamente en la fiesta del cerro Tláloc celebrada en Huey Tozo ztli por los gobernantes de la Triple Alianza" (Brod a, 1991:479).

Sin embargo, existe una posición muy diferente, opuesta a la anterior. Es decir, la correlación de los m eses prehispánicos —del calendario ritual de los sacerdot es y especialistas— con nuestro calendario aún es objeto de desacuerdos por parte de los especialistas. Algunos au tores como Michel Graulich (1999) afirman que el calendar io mexica en el momento de la conquista se encontraba des fasado con respecto al año solar. Los argumentos esgrimid os pos este autor son prácticamente incuestionables y me parecen sumamente convincentes. Este autor demuestra que en el siglo XVI, cuando los cronistas recogieron los dato s que nos llegan hasta ahora, fiestas y eventos climático s no coincidían más, de tal forma que las fiestas de siem bra se celebraban en las cosechas y las fiestas de cosech a en las siembras, lo cual ha generado muchos problemas p ara la interpretación de las veintenas y del calendario p rehispánico en general. De esta manera, la fiesta de Huey Tozoztli no era una fiesta de siembras, sino de cosechas , como lo establece, por ejemplo, el ritual de ir a busca r en los campos al espíritu del maíz.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA PARA CONOCER MÁS >>


Selección del Acerv o de Arte Indígena de la Comisión Nacional para el Desarr ollo de los Pueblos Indígenas. México

 


LA FIESTA DEL 3 DE MAYO EN SANTA MARÍA ALOTEPEC, OAXA CA

Gustav o Torres
Mëj xëëw la gran fiesta del señor de Alotepec
Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas
México, 2003

Esta obra co nstituye la primera etnografía sobre la fiesta del 3 de m ayo que se realiza en Santa María Alotepec, en la Sierra Mixe de Oaxaca, como un "hecho social total". El autor de scribe la estructura social que se pone en funcionamiento durante los días de fiesta y disecciona los paradigmas a ntropológicos que se han desarrollado sobre la cuestión d e los "sistemas de cargo" o "sistemas cívicos religiosos" como osamenta sociopolítica y ritual de las comunidades indígenas mesoamericanas. La gran fiesta del Señor de Alo tepec es analizada en términos sintagmáticos, a partir de su posición en el calendario litúrgico con respecto a ot ras fiestas, como la de muertos, la Navidad, el Año Nuevo y la fiesta de la Asunción. En el curso de este libro se consideran las hipotéticas conexiones de la fiesta del 3 de mayo con algunas ceremonias prehispánicas, como han s ugerido algunos especialistas. Sin embargo, la etnografía de la fiesta en sí testimonia, más que sus elementos arc aizantes propios de los sistemas de rituales mesoamerican os, su actualidad y su enorme capacidad de adaptación a l a sociedad moderna, así como el fortalecimiento a la pere grinación, el culto al Señor de Alotepec como su "símbolo focalizador" y el sacrificio animal como parte fundament al de una cosmovisión en constante cambio y permanencia.

LIBRO E LECTRÓNICO
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Por Nelson 22 - 8 de Octubre, 2005, 19:21, Categoría: General
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